viernes 18 de marzo de 2011

Ya no son los extremos,
ni en el bien ni el mal,
es tan solo la mitad.

El medio entre las telarañas de las frugalidades humanas y el deleite natural,
es la nueva posición,
a la cual, sin ser mencionada,
ella ha sido a invitada.

Justo en aquel lugar que divide la verdad de una dulce verdad,
su corazón juega una eterna partida de ajedrez con su cabeza,
quizá esperando poder salir del medio,
y entregar su libertad inmanejable al control
o dejarla escabullir por el desenfreno clandestino.

La mitad,
es como limbo,
es como el cielo mas claro sin nada a la vista,
es el mejor lugar solo si se va de la mano de la razón y el placer.

El medio no puede ser,
el medio debe terminar porque, sin duda, ha elegido a la peor de las compañías
que trata acribillarle con el vacío y el claro silencio.

La división,
que no es un si,
ni esta algo próxima a un no,
ha sido la estación más fría de este sendero.
Ha sido, y dejará de ser, el escape de otro y el presente de una víctima más.