ni en el bien ni el mal,
es tan solo la mitad.
El medio entre las telarañas de las frugalidades humanas y el deleite natural,
es la nueva posición,
a la cual, sin ser mencionada,
ella ha sido a invitada.
Justo en aquel lugar que divide la verdad de una dulce verdad,
su corazón juega una eterna partida de ajedrez con su cabeza,
quizá esperando poder salir del medio,
y entregar su libertad inmanejable al control
o dejarla escabullir por el desenfreno clandestino.
La mitad,
es como limbo,
es como el cielo mas claro sin nada a la vista,
es el mejor lugar solo si se va de la mano de la razón y el placer.
El medio no puede ser,
el medio debe terminar porque, sin duda, ha elegido a la peor de las compañías
que trata acribillarle con el vacío y el claro silencio.
La división,
que no es un si,
ni esta algo próxima a un no,
ha sido la estación más fría de este sendero.
Ha sido, y dejará de ser, el escape de otro y el presente de una víctima más.
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