Estoy en ese punto atacado por la división, atrás quedan trozos de afiladas lágrimas, mientras que el mañana no es más que una hoja blanca, un par de plumas y un reloj de arena agitado, perseguido por su retrasado tiempo.
No puedo adicionar algún valor a este contexto, me cuesta definir, tras muchos sin embargos, solo puedo sentirlo, puede sentir el sonido de los que sucede? cruzo el camino lleno de rosas espinadas, subo sin importar la sangre que desciende entre mis dedos.
Mi piel ha perdido toda capacidad de percibir, de someterse a aquella inútil debilidad que me acecha. Ya poca importancia tiene mis heridas abiertas.
La severidad se apodera, deseo sin presión que nunca me abandone y de paso domine mis reglas y caprichos.
1 comentarios:
Yo también he probado el sabor amargo de esos días, son lúgubres, nos hacen pensar que todos los demás días, hasta los que son buenos, van a ser malos. Pero, no te desanimes mila, siempre llegará un día que recobre la felicidad perdida de los demás...
Publicar un comentario en la entrada