lunes 16 de agosto de 2010

No me malinterprete su señoría,
mis actos no responden a un crimen sin sentido,
no intente condenarme su señoría,
mi voluntad es inocente de aquella calamidad de esos brillantez ojos,
no me dirija, justo ahora, a la hoguera su señoria,
él no es más que ladrón que huye impune y con sus bolsillos llenos de oro,
no encienda el fuego su señoría,
no hay nada que arda en mi conciencia más que la traición de aquel prístino ser,
no, por favor detenga esta infamia, detenga estas llamas su señoría,
su sutil invasión consume hasta mis más simples sueños.
ya no intente nada su señoría,
el mañana ya tiene, para usted, preparada una pena deplorable ante su falta razón,
no tengo certeza su señoría, sin embargo,
me temo que usted vivirá hasta el último de los días.

2 comentarios:

PIONERO DE LA POESÍA ESTANCIAL. "Todo lo que es, deja de ser simultáneamente y es"... Éclides dijo...

saludos cordiales
en busca de los laberintos de las perspectivas de las justicias

fue un placer pasar nuevamente por tus rumbos

PIONERO DE LA POESÍA ESTANCIAL. "Todo lo que es, deja de ser simultáneamente y es"... Éclides dijo...

saludos cordiales
en busca de los laberintos de las perspectivas de las justicias

fue un placer pasar nuevamente por tus rumbos