que se siente escribir un poema...
un poema en medio de la música que vence las sonrisas..
encrustada en la desgana,
en el punto mas débil de la voluntad humana?
como si el tiempo me hubiese acusado de todos los crímenes
como si desendiese accediendo a su palabra...
sin embargo, me detengo y hoy le doy la espalda.
jueves 11 de junio de 2009
miércoles 25 de febrero de 2009
,,,,,,,,,,,,,,,,,,
Las cosas han cambiado de color.
Te estremeces ante las huellas dejadas por la relatividad.
Fluye el tiempo y reciproco a esté se extinge la certeza de un mundo creado.
Solo se afirman los rechazos del pasado, hoy se reflejan resignados,
incrustados en lagrimas.
Te encuentras en el punto tangencial rodeado por la precisión y perseguido por el desconcierto. Algo semejante quizá al punto medio que tantos ambicionan.
Tu mirada ha ampliado su horizonte y ajustado su enfoque.
La serenidad se ha apoderado de las decisiones.
El camino esquivado, es hoy tu ruta de escape.
Pocas palabras, aun no logras concebir el huracán que destruyo todo y te despojó de tribulaciones inútiles.
Sientes el encantador sabor de un instante un poco más cierto,
ameno para casi todo tu planeta.
El sentido marca pasos cautelosos ante tus ojos, se exhibe majestuoso con sus ingeniosos caprichos.
Como te divides mundo,
como cambias sin limite ni prejuicio,
como me confundes y juegas con mis creencias y sentimientos.
Podría odiar tu sometimiento a está lluvia de novedades, podría resquebrajar todo con un simple adios silencioso., sin embargo, sos imprescindible. Me refugio en tu vitalidad hasta extasiarme en desaforadas discrepancias.
Es hora de sellar mis palabras, de retornar a mi frivolidad libre de un todo, menos de mi...
Reencarnarás redundante entre hombres que llevan tu fuego divino en
sus corazones. Los sabios tendrán conciencia del pecado como virtud.
Aquella esencia mágica libra de cualquier restricción a mi alma,
se disgregan prejuicios permisivos que debilitan la naturaleza
humana.
Bajo el éxtasis de azotamientos prolongados, me incorporó en el
principio de todo, por aquel dios me avecino en trance. Uno mi
carne a mi raza, entrego mi sexualidad sin mesura, bajo el
hipnotismo del giro de melodías que despiertan mi deseo. Mi alma
pierde sobriedad y mi cuerpo se sumerge en océanos lascivos,
ardientes en mi piel culpable.
De repente, me rindo angustiado, arrepentido. No temo, a mi vienen
con certeza purificaciones inescrupulosas, que acarician mi verdad
incuestionable e inocente. Respiro cada fragmento de aire, como si se
estrenase en el espacio solo para mi boca, para mi sangre agitada.
Penetrante, mi mirada sucumbe en ciclos profanos de visiones ajenas.
La sensualidad extrema, las emociones marcan las sendas de
está nación derrocada. La extravagancia no se ausenta; ni siquiera en
las frías y mezquinas mañanas de tierras regocijadas bajo la bruma.
La embriaguez, el desenfreno y libertinaje imperan sin condiciones.
Conoce a tu imagen ortodoxa, que hoy abandona con furia las praderas de la tierra. Observa como tu reflejo ha caído en la trampa de la codicia humana que bestial abunda en el mundo. Entre manjares y la parafernalias mentirosas, se iba tejiendo mi destrucción. Pulula la tensión en la corte, el príncipe sonríe sin la gracia de la apariencia, atentan los nervios contra su misión asesina. El vino se convierte en el complice traicionando mis libidos presagios. La cena es un fenecer sigiloso. Se entromete la dulzura en la frugalidad de está ciudad sucia. Entonces sucumbo, fenece mi corazón en auroras de izquierda. Fusilan uno a uno mis malévolos sueños, mis convicciones se disgregan en vientos embriagados. La bala atraviesa mi corazón, mi furia se aferra a aquel dios que perdona con certeza a los grandes pecadores.
¿Acaso la imaginación es poca cosa ante este suceso?
No basta conmigo.
Mis sentidos perdieron su valor,
tras persecusiones sigilosa.
Mi ego cae con prisa en mareas frugales.
Desaperece sin lamentos,
por ventanas de sabores varios, de iguales olores.
Improvisa la muerte de la mano de la suerte,
su victima,
otra ficha vista en los senderos del mundo.
Un alma más,
elegida por la mezquinidad de la inercia.
Detente, no des riendas al placer del caos,
violador de auroras fingidas
Siente, anda en tu boca e incursiona en tus conductos,
pisotea tu aire,
fúlmina tu cerebro,
nubla criptado tu vientre, y sin el peso del crepúsculo
fenece...
En circunstancias profanas, desesperadas y quizá inutiles, podría evocar la rareza de un cosmos ajeno a mi incierta realidad. Una vez más, más no de igual modo, alguien toma el control de mis astuta pero confundida mente.
Por qué el tiempo se convierte en una eternidad tediosa y reciprocamente ecuanime, tras el silencio de ese invento viciosos que emite sonidos tan seguros de si? ¿porqué eres? ¿comó lograste ser? o talvez ¿ como consegui ser? ¿ por qué deseo usurpar tu esencia y fundirme en ella? ¿por qué preguntarlo?
... han cabalgado por las tablas del mundo, se ha transformado lo que eres, lo que soy. No somos, ni seremos lo que somos; sin embargo un devenir que corre clandestino por las calles desgastadas, continua y crece la necesidad. La necesidad de lo que eras, eres y de lo que ya no serás. Ha concurrido el sonido, se han estraviado unidades comunes, ante la novedad que dice querer... Aún no lo se, mi cabeza cavila entre el creer, dudar o continuar? me abstengo a saberlo; no obstante, no hay limites en el hacer, me despliego en tus actos sin preguntarme, sin quebrarme en lagos de la nada. Por que ardes en espacios que nunca se detienen, e inicias en el final de mi cordura. Alguna extrañana y agradable sensación traen tus vientos, tus susurros, tus secretos...
Solo espero, esperes a que mi frialdad desnezneca, ante la agudeza de la luz que se avecina en movimietos desconocidos. Congelaré la lógica del tiempo, prescindiré de la oscuridad de los sucesos. Seré diosa de tus sonrisas y aprisionaré tu conciencia en mis ojos.
El orgullo fue delatado en el campo de batalla,
ha caído sin lamentarse.
Se inscrusta en extraños mares de luminosos sueños.
Se ha quebrado la cadena de aquella mente prescindible de sensibilidad mundana.
Mis ojos desorbitan en preteritos censurados.
Las palabras se escabullen en mi atención perdida,
en abismos claros.
Utopías impregnadas de lo plausible cultivan mis deseos de convocar a la guerra,
a una lucha que limite en la infinidad del peligro y pretenda disgregar la oscuridad de mis días.
Es un juego con algo de verdad,
con incierto final e inicio.
Las dos caras de la moneda dicrepan del equilibrio de lo unico.
Mis manos tiemblan,
tras la nueva visita de lo inesperado,
solo sonrío y caigo en un silencio deleitable.
vive en una mentira?
sus ojos ocultan el odio, rodeando su aire de sucios presagios, y se
consume en una pulcridad aparente, profana...
No respira.
No susurra versos.
Se detuvo, su fortaleza ha caido,
su nombre ha desaparecido.
sus palabras escasean.
Lagrimas corren, quebrando
sueños, afirmaciones imperanrtes,
realidades engañosas.
contradicciones,
el final.
por vez última se rinde,
y venera silenciosa, sus tormentas
crudas, insipidas.
Podría afirmar que mis ojos han dado un giro hacia mi interior. Es extraño y difícil de creer, aquella sombra ha tomado la mano de la nada, se disgrega con el paso de la fenomenología conspiradora de minutos inútiles. Es asceticamente placentero dejar que el hipnotismo, juegue con tu sensibilidad experimentada. Debo admitir lo ameno de ser querido y quizá humano. Creí perderme en mi alma inmune y incierta; sin embargo, me encuentro en un ahora visionario, mundano, recíproco a la magia sutil de lo oculto. El caos ilógico, es decir el no caos, no más que el desastre sin sentido. Se ordena en filas cautivantes y astutas. Las profecías hallan la ruta a su esencia veraz. El sol se aproxima en el abismo. Día a día se eleva, abandonando las rosas negras que sangran de pretéritos cilicios. La redundancia acaba por suicidarse en sus caprichos ajenos al logos universal.
Domar mis demonios,
crear un ser que hace sin existir,
soñar siendo un sueño,
orden, radical olvido del ocio,
agregar risas,
prescindir del otro.
humanidad frugal,
calma incrustada,
necesaria,
astucia timada.
decisiones limitadas
egocentrismo...
actos, hechos,
verbo cumplir,
palabra real,
invertir minutos,
devorar segundos,
invadir espacio...
correr por los Alpes,
nadar por los ocasos,
morir por sangre,
no romper esquemas externos,
amar con sigilo,
amar descabelladamente lo poseído,
basura, buscar tu basura, aglomerar tu basura, erradicar la basura,
descontaminar tu corazón malévolo.
filantropía exclusiva
placer del sujeto propio.
felicidad,
felicidad.
Es extraño, tu boca guarda miles de circunstancias inefables y las preguntas espectantes, esperan con cautela aquella brillantez timidosa.
No abras la puerta a la ira o la melancolía mezquina, ellas llegaran repentinas y embriagadas de sus debiles presagios. No olvides sellar la ventana, no dejes ajugeros negros en la pared de tu pasado. No desfallezcas, no deleges autoridad a sentimientos profanos, ciegos que ignoran el inmenso oceano de tus sueños. Con absoluta certeza los dias serán inciertos, manipulables en circunstancias, imposibles en beligerancias presas de tus caprichos.
Sin olvidar el taciturno vació de su irreal estado, me temo que no podré callar por más tiempo mi partida. Haré entrega puntual de sus actos benévolos, cuando sus ojos presenten una mirada afable y permisiva. No debe preocuparse ni refutar mi abandono, todo quedará casi sin tacto, sin restos de lágrimas, ni manchas del vino de cada viernes. Iniciaré reparando el resplandor de su sonrisa, acomodaré de nuevo esa curiosidad inquieta de sus pupilas oscuras y quitaré con sigilo el polvo de sus largas pestañas.
Antes de borrar la sombra del cristal de sus ojos, delineé sus labios perfectos, son la puerta a su astuta y peligrosa esencia. Será tan solo una advertencia, para que nadie haga plagio el brillo animado de sus ventanas, una vez estén desechas de penumbra.
Debo excusarme por atreverme a apagar la luz de su bello rostro, su único hogar donde la noche sueña hasta el ocaso de su tiempo.
Confieso frágilmente que violenté su inocencia audaz, sin razón valida ni cruel deseo.
Agradezco su hospitalidad dudosa, su aparición heresiarca, su solipsismo obstinado y sus tautologías descabelladas.
Espero no se disculpe por sus perfidias evasivas, ni las blasfemias repentinas. Aquella falacia verbal al pacto entre usted y yo, será una cuenta pendiente que dócilmente se disgregará en su memoria.
Feneceré a una distancia prudente de sus pómulos vitales. No arruinaré su suave alfombra con mi sangre sucia y contaminada de mentiras secas.
La confianza ha de ser absurda
en la presencia del silencio.
El amor, se hace desesperadamente vivo
y simultáneamente agónico
en la extensión de la soledad,
se plasma iracundo en un rostro bello
con un toque artificial.
De ese rostro me enamoré,
sin desearlo, sin control alguno.
La confusa razón que me apropia
se extravía con sus inconscientes pasos
hacia una promesa que se alimenta
de valiosos y cortos actos,
quizás solo valiosos
para el corazón abatido que me pertenece.
Y la razón insiste… el corazón es un suicida radical, creyente en el devenir, que va de la mano de la contradicción de amar.
Entonces la conciencia se extingue
y la abstención a la verdad antes mentirosa
se hace presente,
fortalece la vida de un intrínsico duelo.
A la derecha,
Solo nadar por el anti surdo
Beber por la diestra
Ver sin sentir
Sentir sin probar
Esposar los sentimientos
Secuestrarlos en el desierto
Condenarlos a morir de sed
Incendiarlos con el sol
Borrar sus cenizas
Y exponerlos anónimos
e invisibles en los recuerdos
Prohibirse sentir…
Quitarle el sentido al tacto,
Prescindir de el acariciar,
Declarar la inutilidad del ver,
Cejar al ojo y su eterno girar,
Fusilar el oir,
Mitigar el sonido, en la profundidad de la nada,
Aprisionar el olor,
Cohibirlo en una rosa carnívora que devore los aromas
Perder el sabor del reloj
Disecar la dulzura de la miel, y la acidez delas fresas,
Declarar el amor como una mentira,
Quitarle la belleza al beso ansioso,
Condenar al enamorado a la soledad mezquina,
Eso es quizá estar muerto
Tengo derecho…
Tengo derecho a mi desgana,
A mi miedo que se congela en un punto ciego,
Tengo derecho a mi soledad vanidosa,
Discrepante de un común que tiende hacia la nada,
Tengo derecho a mi tristeza quejumbrosa,
Acribillada en la esquina del exilio,
Tengo derecho a mi rabia indescechable,
Reprochadora de si misma,
Tengo de derecho a mi locura,
Encadenada, que se escapa en manantiales de ideas de privado origen,
Tengo derecho a mi silencio,
Ante una lengua que no es mi lengua y sin embargo desconozco,
Tengo derecho a ilusiones,
Efímeras que juegan ávidas ante mi inocencia,
Tengo derecho a un ser enamorado,
Una utopía verdadera, longeva que se someta a mis días mutantes.
Como cualquier infante que se cree poeta,
se me salen los versos con el turno de la lluvia
Como cualquier infante que se cree poeta,
corro ansiosa en busca de papel y con temor de que desaparezcan
Como cualquier infante que se cree poeta,
puedo ver el presuroso baño de la palma, bajo los gritillos del cielo
Como cualquier infante que se cree poeta,
espero que el atardecer de todas las tardes
alumbre el cajón de mi cabeza, donde guardo con recelo mis palabras.
Como cualquier infante que se crea o no poeta,
veo como el agua no penetra en mi cabeza,
y el barro no adorna mis pies,
por culpa de la adultez que me imperativa me vigila.
Y veo y veo como se cae el cielo
como se desliza hacia el fondo
como si buscase el punto más profundo de la tierra,
para ocultarse del insecticida de mamá
y siento y siento como me besa el cielo
y se incrusta en mi cuerpo
como si estuviese desnudo,
sin el escudo de la apariencia
y tiemblo y tiemblo porque marcha el cielo
como si anunciará una batalla,
cuyo fin será la ausencia del adios.
Su pequeña victima me receta desconfiar de su fineza,
Aquellos ignoran su modestia doble,
Su mirada es perversa,
sus ojos claros, un error irreversible.
Su cuello sedoso, tentador,
el objetivo de mis manos inocentes.
Tus susurros, son suaves sentencias,
son palabras ambiciosas, una falacia, prueba fiel de la esencia de tu jucio,
Mi mente escasamente advierte que existe algo más allí afuera.
Te estremeces ante las huellas dejadas por la relatividad.
Fluye el tiempo y reciproco a esté se extinge la certeza de un mundo creado.
Solo se afirman los rechazos del pasado, hoy se reflejan resignados,
incrustados en lagrimas.
Te encuentras en el punto tangencial rodeado por la precisión y perseguido por el desconcierto. Algo semejante quizá al punto medio que tantos ambicionan.
Tu mirada ha ampliado su horizonte y ajustado su enfoque.
La serenidad se ha apoderado de las decisiones.
El camino esquivado, es hoy tu ruta de escape.
Pocas palabras, aun no logras concebir el huracán que destruyo todo y te despojó de tribulaciones inútiles.
Sientes el encantador sabor de un instante un poco más cierto,
ameno para casi todo tu planeta.
El sentido marca pasos cautelosos ante tus ojos, se exhibe majestuoso con sus ingeniosos caprichos.
Como te divides mundo,
como cambias sin limite ni prejuicio,
como me confundes y juegas con mis creencias y sentimientos.
Podría odiar tu sometimiento a está lluvia de novedades, podría resquebrajar todo con un simple adios silencioso., sin embargo, sos imprescindible. Me refugio en tu vitalidad hasta extasiarme en desaforadas discrepancias.
Es hora de sellar mis palabras, de retornar a mi frivolidad libre de un todo, menos de mi...
Reencarnarás redundante entre hombres que llevan tu fuego divino en
sus corazones. Los sabios tendrán conciencia del pecado como virtud.
Aquella esencia mágica libra de cualquier restricción a mi alma,
se disgregan prejuicios permisivos que debilitan la naturaleza
humana.
Bajo el éxtasis de azotamientos prolongados, me incorporó en el
principio de todo, por aquel dios me avecino en trance. Uno mi
carne a mi raza, entrego mi sexualidad sin mesura, bajo el
hipnotismo del giro de melodías que despiertan mi deseo. Mi alma
pierde sobriedad y mi cuerpo se sumerge en océanos lascivos,
ardientes en mi piel culpable.
De repente, me rindo angustiado, arrepentido. No temo, a mi vienen
con certeza purificaciones inescrupulosas, que acarician mi verdad
incuestionable e inocente. Respiro cada fragmento de aire, como si se
estrenase en el espacio solo para mi boca, para mi sangre agitada.
Penetrante, mi mirada sucumbe en ciclos profanos de visiones ajenas.
La sensualidad extrema, las emociones marcan las sendas de
está nación derrocada. La extravagancia no se ausenta; ni siquiera en
las frías y mezquinas mañanas de tierras regocijadas bajo la bruma.
La embriaguez, el desenfreno y libertinaje imperan sin condiciones.
Conoce a tu imagen ortodoxa, que hoy abandona con furia las praderas de la tierra. Observa como tu reflejo ha caído en la trampa de la codicia humana que bestial abunda en el mundo. Entre manjares y la parafernalias mentirosas, se iba tejiendo mi destrucción. Pulula la tensión en la corte, el príncipe sonríe sin la gracia de la apariencia, atentan los nervios contra su misión asesina. El vino se convierte en el complice traicionando mis libidos presagios. La cena es un fenecer sigiloso. Se entromete la dulzura en la frugalidad de está ciudad sucia. Entonces sucumbo, fenece mi corazón en auroras de izquierda. Fusilan uno a uno mis malévolos sueños, mis convicciones se disgregan en vientos embriagados. La bala atraviesa mi corazón, mi furia se aferra a aquel dios que perdona con certeza a los grandes pecadores.
¿Acaso la imaginación es poca cosa ante este suceso?
No basta conmigo.
Mis sentidos perdieron su valor,
tras persecusiones sigilosa.
Mi ego cae con prisa en mareas frugales.
Desaperece sin lamentos,
por ventanas de sabores varios, de iguales olores.
Improvisa la muerte de la mano de la suerte,
su victima,
otra ficha vista en los senderos del mundo.
Un alma más,
elegida por la mezquinidad de la inercia.
Detente, no des riendas al placer del caos,
violador de auroras fingidas
Siente, anda en tu boca e incursiona en tus conductos,
pisotea tu aire,
fúlmina tu cerebro,
nubla criptado tu vientre, y sin el peso del crepúsculo
fenece...
En circunstancias profanas, desesperadas y quizá inutiles, podría evocar la rareza de un cosmos ajeno a mi incierta realidad. Una vez más, más no de igual modo, alguien toma el control de mis astuta pero confundida mente.
Por qué el tiempo se convierte en una eternidad tediosa y reciprocamente ecuanime, tras el silencio de ese invento viciosos que emite sonidos tan seguros de si? ¿porqué eres? ¿comó lograste ser? o talvez ¿ como consegui ser? ¿ por qué deseo usurpar tu esencia y fundirme en ella? ¿por qué preguntarlo?
... han cabalgado por las tablas del mundo, se ha transformado lo que eres, lo que soy. No somos, ni seremos lo que somos; sin embargo un devenir que corre clandestino por las calles desgastadas, continua y crece la necesidad. La necesidad de lo que eras, eres y de lo que ya no serás. Ha concurrido el sonido, se han estraviado unidades comunes, ante la novedad que dice querer... Aún no lo se, mi cabeza cavila entre el creer, dudar o continuar? me abstengo a saberlo; no obstante, no hay limites en el hacer, me despliego en tus actos sin preguntarme, sin quebrarme en lagos de la nada. Por que ardes en espacios que nunca se detienen, e inicias en el final de mi cordura. Alguna extrañana y agradable sensación traen tus vientos, tus susurros, tus secretos...
Solo espero, esperes a que mi frialdad desnezneca, ante la agudeza de la luz que se avecina en movimietos desconocidos. Congelaré la lógica del tiempo, prescindiré de la oscuridad de los sucesos. Seré diosa de tus sonrisas y aprisionaré tu conciencia en mis ojos.
El orgullo fue delatado en el campo de batalla,
ha caído sin lamentarse.
Se inscrusta en extraños mares de luminosos sueños.
Se ha quebrado la cadena de aquella mente prescindible de sensibilidad mundana.
Mis ojos desorbitan en preteritos censurados.
Las palabras se escabullen en mi atención perdida,
en abismos claros.
Utopías impregnadas de lo plausible cultivan mis deseos de convocar a la guerra,
a una lucha que limite en la infinidad del peligro y pretenda disgregar la oscuridad de mis días.
Es un juego con algo de verdad,
con incierto final e inicio.
Las dos caras de la moneda dicrepan del equilibrio de lo unico.
Mis manos tiemblan,
tras la nueva visita de lo inesperado,
solo sonrío y caigo en un silencio deleitable.
vive en una mentira?
sus ojos ocultan el odio, rodeando su aire de sucios presagios, y se
consume en una pulcridad aparente, profana...
No respira.
No susurra versos.
Se detuvo, su fortaleza ha caido,
su nombre ha desaparecido.
sus palabras escasean.
Lagrimas corren, quebrando
sueños, afirmaciones imperanrtes,
realidades engañosas.
contradicciones,
el final.
por vez última se rinde,
y venera silenciosa, sus tormentas
crudas, insipidas.
Podría afirmar que mis ojos han dado un giro hacia mi interior. Es extraño y difícil de creer, aquella sombra ha tomado la mano de la nada, se disgrega con el paso de la fenomenología conspiradora de minutos inútiles. Es asceticamente placentero dejar que el hipnotismo, juegue con tu sensibilidad experimentada. Debo admitir lo ameno de ser querido y quizá humano. Creí perderme en mi alma inmune y incierta; sin embargo, me encuentro en un ahora visionario, mundano, recíproco a la magia sutil de lo oculto. El caos ilógico, es decir el no caos, no más que el desastre sin sentido. Se ordena en filas cautivantes y astutas. Las profecías hallan la ruta a su esencia veraz. El sol se aproxima en el abismo. Día a día se eleva, abandonando las rosas negras que sangran de pretéritos cilicios. La redundancia acaba por suicidarse en sus caprichos ajenos al logos universal.
Domar mis demonios,
crear un ser que hace sin existir,
soñar siendo un sueño,
orden, radical olvido del ocio,
agregar risas,
prescindir del otro.
humanidad frugal,
calma incrustada,
necesaria,
astucia timada.
decisiones limitadas
egocentrismo...
actos, hechos,
verbo cumplir,
palabra real,
invertir minutos,
devorar segundos,
invadir espacio...
correr por los Alpes,
nadar por los ocasos,
morir por sangre,
no romper esquemas externos,
amar con sigilo,
amar descabelladamente lo poseído,
basura, buscar tu basura, aglomerar tu basura, erradicar la basura,
descontaminar tu corazón malévolo.
filantropía exclusiva
placer del sujeto propio.
felicidad,
felicidad.
Es extraño, tu boca guarda miles de circunstancias inefables y las preguntas espectantes, esperan con cautela aquella brillantez timidosa.
No abras la puerta a la ira o la melancolía mezquina, ellas llegaran repentinas y embriagadas de sus debiles presagios. No olvides sellar la ventana, no dejes ajugeros negros en la pared de tu pasado. No desfallezcas, no deleges autoridad a sentimientos profanos, ciegos que ignoran el inmenso oceano de tus sueños. Con absoluta certeza los dias serán inciertos, manipulables en circunstancias, imposibles en beligerancias presas de tus caprichos.
Sin olvidar el taciturno vació de su irreal estado, me temo que no podré callar por más tiempo mi partida. Haré entrega puntual de sus actos benévolos, cuando sus ojos presenten una mirada afable y permisiva. No debe preocuparse ni refutar mi abandono, todo quedará casi sin tacto, sin restos de lágrimas, ni manchas del vino de cada viernes. Iniciaré reparando el resplandor de su sonrisa, acomodaré de nuevo esa curiosidad inquieta de sus pupilas oscuras y quitaré con sigilo el polvo de sus largas pestañas.
Antes de borrar la sombra del cristal de sus ojos, delineé sus labios perfectos, son la puerta a su astuta y peligrosa esencia. Será tan solo una advertencia, para que nadie haga plagio el brillo animado de sus ventanas, una vez estén desechas de penumbra.
Debo excusarme por atreverme a apagar la luz de su bello rostro, su único hogar donde la noche sueña hasta el ocaso de su tiempo.
Confieso frágilmente que violenté su inocencia audaz, sin razón valida ni cruel deseo.
Agradezco su hospitalidad dudosa, su aparición heresiarca, su solipsismo obstinado y sus tautologías descabelladas.
Espero no se disculpe por sus perfidias evasivas, ni las blasfemias repentinas. Aquella falacia verbal al pacto entre usted y yo, será una cuenta pendiente que dócilmente se disgregará en su memoria.
Feneceré a una distancia prudente de sus pómulos vitales. No arruinaré su suave alfombra con mi sangre sucia y contaminada de mentiras secas.
La confianza ha de ser absurda
en la presencia del silencio.
El amor, se hace desesperadamente vivo
y simultáneamente agónico
en la extensión de la soledad,
se plasma iracundo en un rostro bello
con un toque artificial.
De ese rostro me enamoré,
sin desearlo, sin control alguno.
La confusa razón que me apropia
se extravía con sus inconscientes pasos
hacia una promesa que se alimenta
de valiosos y cortos actos,
quizás solo valiosos
para el corazón abatido que me pertenece.
Y la razón insiste… el corazón es un suicida radical, creyente en el devenir, que va de la mano de la contradicción de amar.
Entonces la conciencia se extingue
y la abstención a la verdad antes mentirosa
se hace presente,
fortalece la vida de un intrínsico duelo.
A la derecha,
Solo nadar por el anti surdo
Beber por la diestra
Ver sin sentir
Sentir sin probar
Esposar los sentimientos
Secuestrarlos en el desierto
Condenarlos a morir de sed
Incendiarlos con el sol
Borrar sus cenizas
Y exponerlos anónimos
e invisibles en los recuerdos
Prohibirse sentir…
Quitarle el sentido al tacto,
Prescindir de el acariciar,
Declarar la inutilidad del ver,
Cejar al ojo y su eterno girar,
Fusilar el oir,
Mitigar el sonido, en la profundidad de la nada,
Aprisionar el olor,
Cohibirlo en una rosa carnívora que devore los aromas
Perder el sabor del reloj
Disecar la dulzura de la miel, y la acidez delas fresas,
Declarar el amor como una mentira,
Quitarle la belleza al beso ansioso,
Condenar al enamorado a la soledad mezquina,
Eso es quizá estar muerto
Tengo derecho…
Tengo derecho a mi desgana,
A mi miedo que se congela en un punto ciego,
Tengo derecho a mi soledad vanidosa,
Discrepante de un común que tiende hacia la nada,
Tengo derecho a mi tristeza quejumbrosa,
Acribillada en la esquina del exilio,
Tengo derecho a mi rabia indescechable,
Reprochadora de si misma,
Tengo de derecho a mi locura,
Encadenada, que se escapa en manantiales de ideas de privado origen,
Tengo derecho a mi silencio,
Ante una lengua que no es mi lengua y sin embargo desconozco,
Tengo derecho a ilusiones,
Efímeras que juegan ávidas ante mi inocencia,
Tengo derecho a un ser enamorado,
Una utopía verdadera, longeva que se someta a mis días mutantes.
Como cualquier infante que se cree poeta,
se me salen los versos con el turno de la lluvia
Como cualquier infante que se cree poeta,
corro ansiosa en busca de papel y con temor de que desaparezcan
Como cualquier infante que se cree poeta,
puedo ver el presuroso baño de la palma, bajo los gritillos del cielo
Como cualquier infante que se cree poeta,
espero que el atardecer de todas las tardes
alumbre el cajón de mi cabeza, donde guardo con recelo mis palabras.
Como cualquier infante que se crea o no poeta,
veo como el agua no penetra en mi cabeza,
y el barro no adorna mis pies,
por culpa de la adultez que me imperativa me vigila.
Y veo y veo como se cae el cielo
como se desliza hacia el fondo
como si buscase el punto más profundo de la tierra,
para ocultarse del insecticida de mamá
y siento y siento como me besa el cielo
y se incrusta en mi cuerpo
como si estuviese desnudo,
sin el escudo de la apariencia
y tiemblo y tiemblo porque marcha el cielo
como si anunciará una batalla,
cuyo fin será la ausencia del adios.
Su pequeña victima me receta desconfiar de su fineza,
Aquellos ignoran su modestia doble,
Su mirada es perversa,
sus ojos claros, un error irreversible.
Su cuello sedoso, tentador,
el objetivo de mis manos inocentes.
Tus susurros, son suaves sentencias,
son palabras ambiciosas, una falacia, prueba fiel de la esencia de tu jucio,
Mi mente escasamente advierte que existe algo más allí afuera.
sábado 6 de septiembre de 2008
Regresar a la poesía
Regresar a la poesía
cautiva el contrario de conocer mis palabras
El camino delatado por la alta hierba,
Que se aparta con la complicidad de estos vientos ajenos.
Ajenos a deseos caducados en el pernicioso pasado,
Hoy se integran más delitos impunes,
Más lujuría, mas natural, más desenga;os.
Son virulencias tranquilas, atadas de pies,
Sin voz, tan solo observadoras de aquella parafernalia dominante.
Es un mejor estado, mejor que el real,
imparcial, menos caótico,
Sin juicios de otros planetas.
Es una cabeza fría,
Discrepante del vacio, más no igual al contenido
Es una melodía de pianos, tambores y aires aislados, incorporeos,
No aprioris, ni posterioris
Al parecer el punto medio de los opuestos.
Fin, es el fin que no debe ser
Que no será.
Que no existe, que solo parece, que es máscara
Simple y desteñida,
Es el lugar del sueno intocable, como el sueño que sabe lo que buscan esas manos y no ese sentimiento, que llora aun con rabia y delirio.
Es la versión del recto camino, que no se desvía, el que sigue el ritmo de la guerra, de su gloria, de su sangre, de sus guerreros
Es, es una grata sorpresa.
Desnudos, mis pasos son ahora una historia sin tendencia,
No en senderos pisoteados,
No en nubes inútiles,
Como si limpiase el lodo de aquellas tormentas tontas.
Construiré cercas subterráneas, no soportaría mis raíces en otros campos
En territorios permisivos violentados por mi voz imprudente y descontrolada.
Es hora de manipular mis sueños,
De crearlos y cultivarlos junto a mi árbol tímido y algo solo.
cautiva el contrario de conocer mis palabras
El camino delatado por la alta hierba,
Que se aparta con la complicidad de estos vientos ajenos.
Ajenos a deseos caducados en el pernicioso pasado,
Hoy se integran más delitos impunes,
Más lujuría, mas natural, más desenga;os.
Son virulencias tranquilas, atadas de pies,
Sin voz, tan solo observadoras de aquella parafernalia dominante.
Es un mejor estado, mejor que el real,
imparcial, menos caótico,
Sin juicios de otros planetas.
Es una cabeza fría,
Discrepante del vacio, más no igual al contenido
Es una melodía de pianos, tambores y aires aislados, incorporeos,
No aprioris, ni posterioris
Al parecer el punto medio de los opuestos.
Fin, es el fin que no debe ser
Que no será.
Que no existe, que solo parece, que es máscara
Simple y desteñida,
Es el lugar del sueno intocable, como el sueño que sabe lo que buscan esas manos y no ese sentimiento, que llora aun con rabia y delirio.
Es la versión del recto camino, que no se desvía, el que sigue el ritmo de la guerra, de su gloria, de su sangre, de sus guerreros
Es, es una grata sorpresa.
Desnudos, mis pasos son ahora una historia sin tendencia,
No en senderos pisoteados,
No en nubes inútiles,
Como si limpiase el lodo de aquellas tormentas tontas.
Construiré cercas subterráneas, no soportaría mis raíces en otros campos
En territorios permisivos violentados por mi voz imprudente y descontrolada.
Es hora de manipular mis sueños,
De crearlos y cultivarlos junto a mi árbol tímido y algo solo.
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